Comunidade Servos de Maria do Coração de Jesus

Comunidade Servos de Maria do Coração de Jesus

Nuestro Carisma

Nuestro Carisma

    Sentimos un fuerte apelo que viene del Corazón de Jesús y  del Corazón de María Santísima a vivir intensamente entre nosotros y a testimoniar a todos con alegría, a los pobres, a los pequeños y a los que no tuvieron un verdadero encuentro con Dios o se alejaron de Él, para que sean libertos  de la esclavitud del pecado, sanados de las heridas del alma y recibir la vida en plenitud. Somos convencidos que el cariño no es apenas un "adorno" del amor, pero una expresión de su esencia.  
    Es para nosotros una gran alegría y satisfacción que compensa todo trabajo, vernos las personas retornaren a Dios, readquirir  la esperanza, descubrir en la Comunidad, pequeña porción  de la Iglesia una verdadera familia espiritual y tomar una decisión radical por el Señor.
    Es una alegría tener un contacto directo con los jóvenes, no solo en ocasiones especiales, pero en el cotidiano, especialmente con aquellos que más adentraron  en el mundo y verlos retornar a una vida de oración, dejando así los vicios. 
    Es una alegría  el desafío de luchar con personas cubiertas de heridas, de problemas y educarlas en el arte de la oración y de la comunión, y tornarlas testigos del amor. Es una alegría poder  ver la realización de la  obra de la Comunidad mismos entre dificultades y en tiempos largos, no externamente, pero en la madurez de los consagrados, especialmente de los que ya fueron "vacunados" por las primeras probaciones que tales  pueden ser llamadas y quedaren de pie asumiendo responsablemente y fielmente, según el carisma de los fundadores y sus cargos.
    Es una alegría poder trabajar en la paz, en la concordia y en la sencillez. Alegrarnos de poder superar los desafíos como de la organización sin perder la genuinidad, la agilidad y la prontitud de los comienzos. Es una alegría poder llevar almas al Corazón de Jesús  por medio de nuestro carisma: Vivir y testimoniar con alegría  el AMOR Y LA COMPASIÓN DEL CORAZÓN DE JESÚS, para con los pobres y los que sufren las consecuencias del desamor y del pecado, conducidos por la ternura del Corazón Inmaculado de María, Madre de Dios y Madre nuestra. 

 

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